Dejé de abrazar a Miguel y lo miré fijamente a los ojos, pude verlo sereno pero en lo más profundo de sus mirada se percibía dolor. Instantáneamente recordé su historia, o por lo menos lo poco que me había contado. Me acomodé frente a él, me senté y lo miré por un momento sin mediar palabra mientras me preparaba a contarle un poco más sobre mí.
-Quisiera contarte un poco sobre mi historia.
-¿Segura? - Preguntó denotando duda, pero en el fondo un poco de alegría.
-Sí, tú me has contado la tuya, o por lo menos una parte, siento que debo contarte la mía.
-Si eso quieres, soy todo oídos - Dice dibujando una sonrisa en su boca.
No sabía por dónde empezar o qué contar exactamente. ¿Qué debía decir? ¿Cuál es realmente mi historia? Bueno, creo que debería comenzar por mi infancia, ya que acabo de contarle un poco a raíz de lo que me sucedió.
-Realmente no recuerdo mucho sobre mi padre, son muy pocos los recuerdos, lamentablemente estaba muy pequeña cuando él murió. Su muerte fue una gran pérdida para la familia, poseo recuerdos de mi mamá sufriendo y llorando por su muerte, le costó mucho superarla, se descuidó, Y luego que logró seguir adelante, nunca lo ha olvidado, hubo en varias oportunidades momentos emotivos entre mi madre y yo en los cuales me contaba sobré él, sobre cómo jugábamos, cómo me trataba, sobre lo feliz que se puso al saber que yo nacería. El día que murió, habían tenido una pelea muy fuerte y mi padre se fue de la casa, esa noche llovía, y cuando iba en la autopista un camión lo chocó, dio vueltas por un barranco. Tuvo muerte cerebral, llegó al hospital sin vida.
>>Nos mudamos de ciudad para que mi mamá no se torturara más en la casa, mi familia decidió que eso sería lo mejor; una vida nueva, un ambiente nuevo, personas nuevas, que estuviera en un lugar donde no pensara tanto en mi padre, y también podíamos estar más cerca de mi abuela. Allí conoció a mi padrastro, es decir su esposo actual. Yo me crié conociéndolo y viéndolo como figura paterna, debo admitir que sí logré tenerle mucho afecto, siempre se ha portado excelente conmigo y con mi madre, por eso le digo papá, eso lo considero. Al poco tiempo se casaron y formamos esta familia que yo he destruido.
>>No hay gran relevancia en mi vida hasta que conocí a Emilio en realidad, así que te contaré desde ese momento. Cuando él llegó a mi vida vez para mí fue amor a primera vista, así como lo describen en las películas, al darle la mano para mí el tiempo se paralizó, y me perdí en su mirada y en su sonrisa. Luego de ese día cruzamos palabras en varias oportunidades ya que una compañera de clases me lo presentó y coincidimos en varias oportunidades. No transcurrió ni una semana cuando ya teníamos nuestros números telefónicos, comenzamos a hablar por horas y horas sin parar, me encantaba no tener sentido del tiempo cuando hablaba con él o estaba a su lado. Salimos a varias citas y a las tres semanas me pidió ser su novia, yo no podía creerlo, me sentía muy feliz, realmente me gustaba Emilio. Enamorarme de él fue muy difícil, era el hombre perfecto; atento, detallista, amable y caballero, era todo lo que pedía, hasta llegué a entregarle mi virginidad. Sentí que era el indicado.
>>Pero como dicen, no todo puede ser perfecto, o todo lo que creemos perfecto no dura para siempre, nuestra relación maduró; ya conocía a su familia y él a la mía, llegamos a fantasear con casarnos, tener una familia, vivir juntos y todo ese tipo de cosas que me encantaba hacer con él, imaginarme crecer a su lado era como mi droga. Repentinamente comenzó a cambiar, ya no era tan detallista ni cariñoso, se había vuelto distante, pero para mí solo eran los problemas con sus padres, pues estaban en proceso de separación, así que lo comprendí completamente. Pero ya había llegado al punto donde era muy constante, y comencé a dudar, a hostigarlo, y me torturaba a mí todas las noches antes de dormir pensando en todo aquello. Hasta llegar al punto de quitarme la vida, admito no ser tan fuerte de mente, me dejé llevar por mis problemas, por esa idea de no estar con más él, con no cumplir todas aquellas cosas que planeamos; nuestra familia, nuestra casa, envejecer juntos. Todo aquello me atormentó, su descuido, su trato frío e indiferente en muchas oportunidades. Es la peor decisión que pude tomar y más por esa razón, no pensé siquiera en mi familia, solo pensé en cómo me sentía, en que no soportaría la separación, simplemente no podría. Al terminar de escribir aquella carta suicida pude controlarme, y decirme a mi misma que no lo hiciera, que todo simplemente era mi imaginación, y ahí fue cuando fui a visitarlo y lo encontré besándose con Jessica, ver aquello fue un choque muy fuerte y todos esos pensamientos suicidas vinieron a mi mente de nuevo. Cuando me encontraba en la azotea solo pensaba; es verdad, me engañó todo este tiempo, solo fui un juego para él. Esos pensamientos me consumieron y solo salté, y ahora estoy aquí, sin vida, por una persona, por una decisión egoísta.
Terminé de hablar y agaché la mirada. Tenía miedo de qué pensara Miguel de todo lo que dije, pues no decía nada. De repente siento su mano en mi barbilla, me puse muy nerviosa, no entendía por qué, subió con delicadeza mi cabeza hasta quedar frente a la de él, ya estaba muy cerca de mí mirándome fijamente, sus ojos transmitían dulzura. Comencé a ponerme muy nerviosa, más de lo que ya estaba, no sabía qué hacer, o que haría él, bueno si tenía mis sospechar, pero no sabía cómo reaccionar, no quería moverme, no lo hice realmente y podía, los nervios no me dejaban. Él se fue acercando a mí, mientras lo hacía iba cerrando los ojos lentamente, hasta que ya estuvo muy cerca y sus labios tocaron los míos, mis ojos se cerraron de ipso facto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario