sábado, 6 de abril de 2013

Capítulo XIII - Confesiones


     Luego de haber escuchado mi nombre a lo lejos todo se torno oscuro, me abordo un silencio embriagador. A lo lejos podía divisar una luz muy tenue la cual no sabía de dónde provenía, pero era cálida a pesar de la poca intensidad que poseía. A decir verdad me sentía protegida, a salvo, no había miedo en mí, deseaba quedarme así por toda la eternidad. Recordaba poco a poco lo sucedido; mi muerte, mi madre sufriendo, mi abuela llorando al lado de mi cuerpo inerte, al que se suponía que era el amor de mi vida engañándome, y luego enterándome que fui la otra, al desplazarme. Empezó a apoderarse de nuevo de mí el miedo, la luz empezó a hacerse intensa con gran rapidez, hasta que ya no pude ver nada. Luego de aquella intensa luz logro observar un paisaje sereno, pájaros volando, pasto muy verde y lleno de vida, al horizonte en las montañas se escondía el sol mostrando un majestuoso atardecer. Al voltear veo a aquel chico quien me había intentado ayudar y yo lo había despreciado, ¿Por qué estaba con él? ¿Por él fue que mi tormento se había desvanecido?
     Al observarlo, aquel chico me ayudó a levantarme de inmediato, lo note cohibido y dudoso. Al estar de pie tomo distancia.

     -Disculpa por volver a acercarme a ti, sé que no querías saber más de mi, pero no pude dejarte ahí sola mientras los demonios se burlaban de ti. Ya estas a salvo... - Hizo una pausa poco prolongada -Bueno ya me voy - Dicho eso se da media vuelta.
     -Espera - Dije apresurada - espera un momento.

     Aquel chico se voltea a verme con mirada triste e interrogante.

   -No te vayas todavía - Hubo un momento de silencio, yo esperaba que el dijera algo, pero no articulo ninguna palabra - Quería agradecerte, por salvarme, por no dejar que me pasara nada cuando mi mundo se distorsionó, cuando me sentí débil.
     -No podía permitirme dejarte sola, no podía irme sabiendo que corrías peligro.
     -Gracias, de verdad muchas gracias.
     -Tranquila, no fue un favor, así que no hay por qué agradecer.

   Sonreí, él hizo el intento, pero no le salió tan bien. Y otra vez abordó el silencio a nuestra conversación.

     -Bueno, es mejor que me valla
     -No, por favor...

    Tenía nuevamente sentimientos encontrados, tristeza, soledad, enojo, y algo nuevo que no había sentido antes hacia él; no deseaba que se alejara, sentía temor de no verlo, de no saber más de él. Necesitaba compañía, y aquí no la tendría si se iba, solo desaparecería.

      -Por favor no te vayas, te ruego que te quedes, sé que me comporté de muy mala manera contigo, pero por favor no te alejes, no quiero sentirme sola... - él volteó a verme lentamente sin expresar nada - Te lo pido.
      -Está bien, me quedaré.
    -Gracias - Le sonreí ampliamente - necesito hablar, no sé cómo sentirme ni que pensar, estoy confundida, aturdida, tengo miedo.
      -Estoy aquí para ayudarte. - Me dijo sereno, viéndome a los ojos.
     -Primero quisiera pedirte perdón, por tratarte como te traté, no podía aceptar ninguna mala crítica sobre Emilio, yo lo consideraba una gran persona, para mí era la perfección hecha hombre, pero me di cuenta que no fue así, que me engañó, que me estuvo mintiendo, no solo a mi sino a aquella chica también - hice una pausa corta para calmar los sentimientos encontrados - Discúlpame, no debí tratarte así, a pesar de que no sé nada de ti, estuviste ahí desde que entre en este plano, y me ayudaste, gracias por eso, espero que me perdones.
     -Tranquila, te entiendo perfectamente, sé por lo que pasaste y por lo que estas pasando.
     -Gracias en serio.

   Mis pensamientos se desviaron rápidamente para encontrarse con una pregunta "¿Cómo se llamaba?"

     -Una pregunta.
     -Dime
     -¿Cómo te llamas? me estoy dando cuenta que nunca lo supe.
     -Es cierto - Dijo sonriendo - Me llamo Miguel
     -Ya estoy más tranquila, antes solo eras para mí aquel chico, ya no será así - Sonreí

   Se podría decir que estos lapsos de silencio se tornaban incómodos, no sabía que decir, que comentar, y no podía exigirle que hablara. Debo admitir que tenía muchas dudas y debía saciarlas.

     -¿Puedo saber lo que te pasó? ¿Por qué moriste?
    -Si - Tardo un poco en responder, pero al final lo hizo con una sonrisa - Mi historia es muy parecida a la tuya; alguna vez en vida estuve con una chica la cual era mi todo, la amaba como nunca pude haber amado a alguien, por ella yo daba la vida si fuese posible, hacía lo que pudiera, su nombre era, o bueno mejor dicho, su nombre es Camila, yo me enamoré ciegamente de ella, siempre pensé que todo era normal, que ella se sentía bien conmigo, que estaba cómoda, y que en nuestra relación nunca dejó de sentir lo mismo que al principio, y era de suponerlo, o por lo menos para mí, pues nunca cambié con ella, siempre trataba de enamorarla, cada día, mi familia la conocía, era parte de nosotros. Yo sentía que realmente era parte de mi familia, imaginaba todo un futuro a su lado, bueno, era un cuento de hadas para mí. - Suspiró - pero llegó el momento en qué todo se derrumbó ante mí, y de cuentos de hadas pasó a ser un cuento de terror; repentinamente decidió terminar conmigo, diciendo que ya nada era lo mismo, que no sentía lo mismo que antes, que necesitaba darse un tiempo, le pedí que no se alejara, que nos diéramos un tiempo para arreglar cualquier daño que tuviese nuestra relación, pero mis suplicas fueron en vano, solo se dio media vuelta y se fue. 
     >>Para mí fue como si me apuñalaran, me sentí devastado, decaí, entre en el alcoholismo, no salía de mi habitación, comía poco, y por más que intentara buscarla simplemente ella no volvió, se fue con otro chico, que al parecer la hacía más feliz que yo. No soportaba sentirme así, y en mi debilidad pequé y los demonios se apoderaron de mis pensamientos. Un día de tanto llorar, de tanto hacerme daño viendo lo feliz que era Camila con aquel otro chico, decidí quitarme la vida... 
     >>Lo hice por alguien que no valía la pena, lo hice inconsciente y cometí un acto inmaduro, fui realmente cobarde, huí de lo que me atormentaba en vez de enfrentarlo, de dar cara a la vida y seguir adelante, desistí, luego de hacerlo todo fue confuso, estuve vagando por un tiempo en oscuridad, hasta que encontré un camino luminoso, un poco segador, caminé hacia él, pensando que era el camino al cielo, pero así no fue; al final de aquel camino había una habitación en la cual muchas personas lloraban, y esas personas eran mi familia, todos alrededor de una urna, camine a ver y me encontraba ahí, bueno realmente era mi cuerpo inerte, entré en desesperación y en negación, quería entrar en mi cuerpo y abrazar a todos mis familiares, a mis padres, mis hermanos y decirles, "¡aquí estoy! estoy vivo" pero ese cuerpo ya no me pertenecía, estaba sellado, luego del entierro, fui arrastrado hacia ti, apareciste tu, sin saber por qué, solo fui arrastrado hacia ti. Empecé a observarte, y a ver lo que hacía Emilio, con quien te engañaba, realmente no podía soportarlo, era verme en un espejo, recordar todo lo que me pasó a mí, así que intenté darte señales, de advertirte, hasta que en un sueño tuyo pude entrar, y traté de mostrarte lo que pasaba. 
     >>Cuando te diste cuenta de qué Emilio te engañaba y saliste corriendo a esa azotea, quería entrar en llanto, trataba de detenerte, te gritaba, pero tú no me oías, estaba realmente desesperado, intentaba detenerte, pero mis esfuerzos fueron en vano y saltaste, y ahí sentí que volvía a morir. No deseaba que murieras, a pesar de que por fin podrías conocerme, de que podría estar contigo en este plano, pues te agarre mucho apreció, mas del que debía, y me sentí realmente extraño, pero así era, te llegue a querer sin que tú me conocieras, sin hablar contigo, y no quería que fallecieras, quería verte viva, quería verte superar esta etapa, que salieras adelante, en vez de hacer lo que yo hice.

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