miércoles, 18 de julio de 2012

Capítulo IV - Lo desconocido


     En realidad no sé mucho y lo tengo muy claro, no digo que tenga muchos conocimientos, pero de algo si estoy seguro, ella era mi alma gemela y estaba sufriendo por culpa de alguien más. Era extraño de explicarlo, pero así lo sentía, había algo que me halaba hacia ella a tal magnitud, que por más que quisiera no podía alejarme, sentía lo que ella sentía, y en los momentos en que más esa chica sufría más cerca estaba de ella, sentía su dolor, sentía su felicidad, lloraba cuando ella lloraba, ría cuando ella reía.
     Todo se tornaba muy extraño ¡Ni siquiera sabía quién era! nunca en la vida la vi, nunca crucé palabras ni miradas con ella, y si lo hubiese hecho la recordaría, porque debo admitir que es muy hermosa y difícil de olvidar.

     Estar en este mundo nunca fue tan fácil, siempre fue extraño, muchas veces existía un vacío en mí, pocas veces me sentí pleno. Es un poco incomodo; no estás vivo, pero tampoco estas en el reino de los que han partido, donde se descansa, donde encuentras la paz eterna, pero no, a cambio solo estas ahí, nadie te ve, bueno pocas personas te pueden ver, no duermes, y como me pasa a mí, no puedo estar donde desee ya que a donde valla aquella chica tan hermosa, mi alma gemela, iba yo, simplemente me arrastraba contra mi voluntad - Pero debo admitir que no me quejo-.
     Mientras estuve en vida pasé por muchas cosas, experiencias muy buenas, pero también desagradables y amargas. Tuve la oportunidad de enamorarme ciegamente, pudo ser una bendición como también pudo ser una maldición, sinceramente no me gusta catalogarlo, pues me llevó a estar donde me encuentro ahora, para mi ella era mi alma gemela, siempre decía que habíamos nacidos el uno para el otro, y al final, fue todo lo contrario, no bastó con darle todo de mí, arriesgar todo por ella, nada valió la pena, simplemente un día me dejó por otro chico, y yo, caí en depresión... es absurdo lo sé, pero en ese momento para mí no lo era, me sentía como si me hubiesen quitado una parte de mi, como si me hubiesen quitado algún órgano vital, caí en el alcoholismo y en las drogas con mi corta edad, ya a ese punto estaba fuera de mí... jajaja... Me río de tan solo recordarlo, no sé como llegue a estar así, ese no era yo, pero me di cuenta demasiado tarde, ya cuando comprendí el error y el daño que me hacía, había hecho uno aun mayor; me había suicidado.
     No recuerdo a la perfección el cómo sucedió, y es obstinante tener tantas lagunas mentales, solo recuerdo estar en mi habitación bebiendo, luego recuerdo una pelea con mis padres, me acuerdo de haber salido a la calle, todo estaba oscuro y luego... Aquí estaba, en este mundo paralelo -Siempre me gustó decirle así-, veía a mis padres llorando junto con mi hermana y mi hermano frente a una camilla en un hospital, no entendía nada, les hablaba y no me respondían, no me volteaban a ver, no me escuchaban... Decidí acercarme a la camilla a ver por quien lloraban...
     ¡No! ¡No! ¡No!

     Me alteré, empecé a temblar, a llorar sin control; era yo quien estaba en la camilla. Mientras me veía ahí podía escuchar como mi familia lloraba, en mi cabeza retumbaba una voz que decía; -Lo siento señores, no pudimos hacer nada, ha fallecido... - Había mucho ruido en mi mente y de repente me sumergí en aquella peculiar combinación de silencio y oscuridad.

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