Me destrozaba el alma ver como lloraba y sufría Emilio por mi culpa, era el amor de mi vida, ya habían pasado tres días desde mi muerte y él no salía de su casa, hasta comía muy poco, prácticamente nada. Me había interesado más por él que por mi familia, pero no podía separarme de la persona que amaba con todas mi fuerzas.
En todo este tiempo noté algo que me pareció extraño y me hizo sentir culpable; aquel chico que había aparecido desde que yo había fallecido no lo había vuelto a ver, podría sonar un poco extraño, pero en este lapso corto de tiempo me había acostumbrado a él. Sabía que me había comportado muy grosera con aquel chico, pero mis sentimientos hacia Emilio no me permitían dejarlo hablar así de él, pero a pesar de eso, me sucedió algo muy peculiar que me planteaba muchas interrogantes, sentía una afinidad -Por así decirle- hacía ese chico que realmente conocía poco. Se podría decir que su ausencia me hacía extrañarlo.
Lo que sucedió a continuación marcó de una forma irremediable toda mi historia.
Me encontraba en la habitación de Emilio, observándolo ahí, tendido en su cama, debo admitir que me encantaba hacer eso, podría durar toda la eternidad viéndolo para mí era simplemente magnifico. De repente llaman a la puerta, sacándome de mi concentración; era su mamá.
-Hijo, te buscan.
-¿Quién? - Preguntó él sin ánimos
-Jessica
Al escuchar eso Emilio se incorporó rápido en la cama, se restregó la cara y empezó a intentar acomodar su cabello con las manos.
-Dile que pasé por favor.
Me sorprendió el cambio drástico que hizo. Se vio rápido en el espejo y se acomodó.
Acto siguiente entra Jessica a la habitación.
-Hola Emilio.
-Hola mi vida.
-¿Cómo estás?
-Ya mejor.
Sentí un vacío repentino en mí al darme cuenta de la verdad.
-¿Por qué no respondías mis llamadas? - Le pregunta Jessica. - Estaba preocupada por ti.
-Disculpa, de verdad he estado muy mal estos días, ni siquiera sé dónde está mi teléfono -Le responde Emilio bajando los ánimos.
-¿Qué pasó?
-Mi ex novia se suicidó
Jessica se sorprendió, con la única reacción de taparse la boca con las dos manos.
Al escuchar eso fue como morir nuevamente, como recibir una puñalada directamente al corazón.
-¿Cómo pasó? - Luego de un momento de silencio preguntó Jessica.
-El día que me fui repentinamente de tu casa, ella nos vio...
-Me vas a disculpar mi comentario Emilio, se que puede caer mal pero realmente mi intención no es sonar pedante ni nada por el estilo, pero fue muy inmadura al hacerlo por esa razón.
-Fue mi culpa. - Fue lo único que logró responder él.
-Eso no fue tu culpa, ustedes ya habían terminado, no fue tu culpa que las cosas no resultaran. - Hizo una pausa - por mas aferro que te haya tenido... No sé, no apoyo eso, ella no debió, no vale tanto para hacer eso, y sé que tu eres un gran chico Emilio, pero nadie se debe quitar la vida por otra persona... no es tu culpa...
Lo que dijo ella me enfureció exorbitantemente, no tenía ningún derecho de hablar así de mi. Pero era cierto, fue inmaduro y egoísta de mi parte. Él no valía tanto como para haber hecho lo que hice, pero ya no había marcha atrás, lo hecho, hecho está.
-Sí, es cierto lo que dices, pero igual no puedo dejar de sentirme culpable...
-Emilio, ya, en serio, no es tu culpa...
Jessica se acerca a él y lo abraza, luego lo mira a los ojos y...
Nunca me había sentido tan devastada, y era real, mi mundo se derrumbaba rápidamente. Ver como se besaban me hacía sentir la idiota más grande de este mundo.
-Si mi amor, es cierto - Responde Emilio.
Me empecé a sentir prepotente, enojada y con ganas de llorar. Intenté golpear a Jessica por impulso, y por alguna extraña razón logré tocarla. Ella cayó en la cama por la fuerza con que la empujé.
-Mi amor ¿Qué te pasó? - Le pregunta Emilio sorprendido.
-No sé, sentí como si me hubiesen empujado.
Emilio ayuda a Jessica a levantarse.
-¡Te odio! - Grité en un intento absurdo de que me escuchara.
Cerré mis ojos deseando que todo fuese un sueño.
Me inundó el silencio rotundo, empecé a sentir calma y paz, mis malos sentimientos y pensamientos se empezaban a calmar, aquel odio que sentía desaparecía rápidamente.
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