domingo, 9 de septiembre de 2012

Capítulo VI - Entrelazados


     No soportaba el descaro de aquel chico, luego de haber estado con otra chica un día antes, volvía a ver a Adriana como si nada pasara. Ella olvidaba el enojo que sentía por la discusión previa. Se quedó dormida en sus brazos, ya yo no soportaba ver el engaño.

     Repentinamente todo se oscureció, empecé a escuchar sonidos similares como al del mar y de aves, todo empezó a iluminarse lentamente, valla sorpresa, me encontraba en la playa, me pareció muy extraño lo que estaba sucediendo, Adriana se encontraba a lo lejos, su novio caminaba no muy lejos de ella con otra chica, sentí nuevamente enojo, me fui acercando a la chica que inocente no se enteraba de lo que sucedía, empecé a llamarla, ella volteó a verme y adoptó un gesto de extrañes. Luego observó a su novio con la otra muchacha y empezó a llorar.
     Todo se volvió oscuro y aparecí nuevamente en la habitación donde ella dormía inocente en los brazos de su novio. Y de repente se despertó acelerada.

     -¿Qué pasó mi vida? - Preguntó él.
     -Solo tuve un mal sueño... - Le costaba respirar - Solo eso...
     -¿Qué soñaste princesa?
     -Soñé... - Hizo una pausa - En el sueño estabas con una chica que no era yo, estaban en la playa, se abrazaban se besaban y yo los veía... - Se le empezaron a aguar los ojos.

     Él la abrazó.

     -No seas tonta, solo es un mal sueño ¿Sí?, yo jamás te haré eso, te lo prometo…

     No soportaba ver cómo le mentía, era inaceptable su descaro. Empecé a caminar de un lado a otro sin poder hacer nada, mi ira seguía creciendo... 
     Sin previo aviso Adriana gritó.

     -¿Qué pasó? - Preguntó él extrañado.
     -Vi algo - Articulo asustada - Vi que alguien pasó...
     -Pero aquí estamos solos tú y yo mi niña
     -No estoy loca, en serio vi que alguien pasó...

     Quedé atónito y petrificado ¿Me pudo ver? fue extraño, me alegré por un momento, al fin, aunque sea un instante me pudo ver...
   
                                                                            ***

     Vi sus ojos, tenía una mirada perdida, lágrimas caían por su rostro, tenia algo muy peculiar en su mirada, algo cual yo ya conocía, me desesperé, ¡Tenía que hacer algo! ¡Tenía que evitar que cometiera una locura!

     -¡No lo hagas! - Grité estando a su lado - ¡No cometas una locura! ¡No lo hagas! - Quería que me escuchara - ¡Por favor no! - Empezaron a brotar lágrimas de mis ojos, me encontraba muy desesperado.

     Me dolía ver que por su mente paseaba la idea de querer quitarse la vida. Estaba en total agonía, por más que yo gritara ella no me escucharía, no sabía que hacer. Por la ira que sentía dentro de mí intenté golpear un marco que tenía una foto de ella y Emilio, y cayó al suelo. Quedé perplejo ¿Cómo es que lo pude tumbar si todo lo que tocaba lo traspasaba?
    Ella se asustó, se levantó y corrió fuera de la habitación, agarró sus llaves y salió de la casa. Empezó a caminar a casa de su novio, mientras caminaba observé que tenía un papel en la mano, lo contempló un momento y lo guardó en el bolsillo del pantalón.
     Al estar cerca de la casa de su novio, ve que él se encontraba afuera con una chica, se quedó extrañada, y al acto siguiente se besan en la boca, Adriana se detiene en seco y comienza a llorar, su novio la observa y queda petrificado, ella llorando da media vuelta y empieza a correr, él tras observarla corre hacia ella.
     Corre por unas calles hasta llegar a un edificio, entra y sube hasta la azotea. Observa el papel que llevaba en el bolsillo, lloraba desesperada y se acercaba lentamente al filo de la azotea. Emilio entra y la observa.

     -¿Podemos hablar Princesa? - Dijo aun perplejo y entrecortado por el agotamiento.
     -Adiós, gracias por todo.
     -No me iré hasta que me dejes hablar.
     -Ya es muy tarde; me mataste
     -¿Qué quieres decir con eso? - Dijo mientras ella se acercaba al borde.

    Ya mi nivel de desesperación era muy alto, no hallaba como evitar que se suicidara, Emilio no podía evitarlo y yo menos.

    -¡No lo hagas! - Gritaba - ¡Por favor! ¡No cometas un error! - Deseaba que me escuchara - ¡Te arrepentirás! por favor...

    Intentaba halarla pero la traspasaba, mi desespero aumentaba cada vez más a medida que se acercaba a la orilla.

     -¡No lo hagas por favor! - Ya no podía más.

    Por mi mente empezaron a rondar rápidamente esos momento cuando morí, pasaban fugaz aquellos recuerdos cuando mi madre me observaba yacido muerto, esa imagen quedó grabada en mí sin posibilidad de eliminarla.

     Un grito me sacó del trance en que me encontraba, un "no" que provenía de Emilio. Observé como Adriana avanzaba hacia el filo, cayó dando sus últimos pasos, y en ese momento, justo ahí ya todo estaba perdido, sin poder dar vuelta atrás.

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